Los inicios

En el 2018 iniciamos una aventura en Calakmul, teníamos la intención de trabajar con juventudes pero con propuestas que surgieran desde ellos, no teníamos un proyecto elaborado, preestablecido, afortunadamente la Fundación Kellogg apoyó esta idea, porque no había organizaciones que se enfocaran en juventudes. Empezamos a convocar y a dialogar, en sus casas o en las casas ejidales, conociendo sus necesidades y sus alternativas de solución y al mismo tiempo desarrollar un programa de desarrollo humano con temas de autoestima, liderazgo, equidad de género, resolución de conflictos entre otros, creyendo y promoviendo que no se podía cuidar lo que no se quiere y no se puede querer lo que no se conoce, entonces teníamos que conocernos y valorarnos a nosotros mismos y de allí ir construyendo relaciones más equitativas con nuestra sociedad, en nuestros entornos más cercanos (familia, escuela, comunidad) y después con nuestro territorio, la flora, la fauna, la cultura…Empezamos en 4 comunidades de Calakmul, con grupos de 15 jóvenes y en ocasiones existían intercambios de experiencias entre los 4 grupos…